domingo, 28 de mayo de 2017

"Nutro las páginas de ti para que no se olviden de nosotros"

Tengo vistas
a ese descampado mal teñido
de asfalto mientras bordes de pequeño
verde alimentan sus orillas.

Tengo al escenario nocturno
detrás de ese cristal.
Puedo ver al frío dibujado
dentro de sus calles:
pequeño pueblo inmobiliario
que nunca nos da la bienvenida…

Hace tiempo que los hijos
de la luna no se reúnen como antes,
ahora prefieren contemplar la escena
de sus cabezas,
el eterno desajuste que carcomerá
el reino de la armonía.

Pero en mi caso,
no es algo malo.

Retrato su esencia,
tatúo sus creencias,
le cuento mis delirios,
hablamos de aquellos días…

Nutro a las páginas de ti

para que no se olviden de nosotros.



28/5/2017

Absurdos.
Así son los medios días
después de haber andado
de mala manera durante toda la noche.

Absurda y vacía es mi triste existencia en este devenir indomable,
reitero mi condición humana y, por supuesto, me mantengo
ajeno al reino animal. No somos tan parecidos y,
en estos momentos, equipararme a ellos
sería un despropósito muy injusto.
Maldigo su adulterado raciocinio,
sus falsos caminos, los restos
de escaleras que ellos te
ofrecen y que no
llegan a nada.
Las ves?.

Yo sí.

sábado, 27 de mayo de 2017

Un sorbo de eternidad


Los versos que tejimos hace tres años años en la escalera del parque hoy son meros recuerdos evocados en cada suspiro. Hoy no sabemos nada. Murió la pubertad, aunque fue demasiado tarde. Se marchitó el veneno, nos quedamos a vivir en el umbral, me recompuse como pude (o mejor dicho, como mejor creí) y ahora: resido en la habitación del silencio mientras un cigarro de hachís aguarda en la mochila. No pude ganar todas las batallas. Es difícil pelear en un lugar donde los únicos enemigos que hay son uno mismo. Se acabó, y contra eso no puedo hacer nada. Miraré por la ventana… Maldigo al tiempo, maldigo su implacable estirpe. Te maldigo, tiempo, que nunca fuiste capaz de perdonarnos. Maldigo el reino de tus horas. El árbol está seco, nadie observa su bello y esquelético cuerpo de madera. No tienen porque guardarse de la "encostillada" sombra sobre la que nosotros dibujábamos espirales. Jamás necesite de las eternas noches cuando las mañanas azoraban antes de volver a casa, era el tipo de dolor que, pese todo, buscas inexplicablemente para conseguir respuestas a las que ni siquiera puedes plantear preguntas. Por aquellos días yo aun no era consciente de lo que realmente sabíamos. Tampoco había oído hablar de la torre, estaba lejos de ese concepto. Ni siquiera me planteaba pensar en torres. Fue un tiempo después cuando, tras escalar el canchal y haberme convertido en parte de su musgo, descubrí el significado del esotérico lugar. Pero, por entonces, estaba lejos de allí y yo ni siquiera me planteaba la posibilidad de que en un futuro los paisajes cognitivos que iría creando serían los mismos que un día intentarían hermetizarme. ¿Puedes imaginártelo? Imagina una habitación sin techo y sin suelo, con cuatro paredes forradas totalmente de espejos en la que solo estás tú. Tú y los mismos que fuisteis hace algunos años. Tú y un sorbo de eternidad.