Tengo vistas
a ese descampado
mal teñido
de asfalto
mientras bordes de pequeño
verde alimentan
sus orillas.
Tengo al
escenario nocturno
detrás de ese
cristal.
Puedo ver al frío
dibujado
dentro de sus
calles:
pequeño pueblo
inmobiliario
que nunca nos da
la bienvenida…
Hace tiempo que
los hijos
de la luna no se
reúnen como antes,
ahora prefieren
contemplar la escena
de sus cabezas,
el eterno
desajuste que carcomerá
el reino de la
armonía.
Pero en mi caso,
no es algo malo.
Retrato su
esencia,
tatúo sus
creencias,
le cuento mis
delirios,
hablamos de
aquellos días…
Nutro a las
páginas de ti
