Agosto es inminente.
Siguen ardientes los campos
a las cuatro de la tarde.
Por aquí no hay noticias,
sólo recuerdos,
sólo algún anhelo,
sólo lo de siempre.
Estoy delante del folio
semblante, maniatado,
no tengo más tarea ahora que se fue.
Estoy desnudo ante el verso.
Con la piel viva estrujada contra la prosa.
Con el tintero saltando al vacío.
Tan solo ese silencio ensordecedor.
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