Cuando la larga tormenta había
rozado algunos de los puntos más altos
del estruendo,
en medio de una gigantesca confrontación
entre las nubes y el suelo.
tras pocos trozos de tierra que aun quedaban
libres de la inundación llenos de ruina,
apareció una luz,
un tenue brillo que, aunque breve,
consiguió calmar al fulgente caos que había brotado.

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