Despedidas al borde del cuenco
Hallaron mi cadáver
cerca de la orilla del río
una grisácea mañana de febrero;
apenas unos pocos rayos de sol
podrían atravesar las nubes,
el viento era frío.
La autopsia reveló
-muy a pesar de las aparentes pruebas-
que mi organismo no cesó debido al álgido clima,
no hubo mente capaz de explicar la razón de mi muerte.
A pesar de que se abrió una pequeña investigación
pronto la causa fue archivada
aunque las voces imploraban la habladuría
la excusa del paro cardiaco fue suficiente para acabar con el morbo de aquel misterio.
En el bolsillo derecho
de mi pantalón
restos de yeso en polvo
y trozos de roca de algún cancha de la zona
sobre mi lengua.
como el papel empapado a punto de deshacerse
una pua desgastada
con lo que parecía ser una gota de sangre estampada en el centro.
13/2/2019 00:13 Adiós, ciudad del frío. Qué poco queda ya..
19/7/2019
"Dame fuerzas ahora
que estoy lejos de ti,
ahora que ni te acuerdas
de como te sobreviví"
Y recuerda, nunca olvides:
ven a este mundo.
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