(...)
Te acuerdas cuando lloraba a la luna,
hoy la lanzo gapos de ceniza por ser tan hija de puta,
te confesaré que lloré una vez al mes,
quizás alguien me recogió y me coloco el rumbo de los pies.
Quizás entre la basura este nuestra historia,
la de los ojos de noche en busca de un hueco en la memoria,
las del labio teñido de bebercio,.
donde la amistad era algo más que un alto precio.
Seguir el compás de aquellos grises días
donde me anestesiaba cada mañana por si acaso la veía,
ella decidió que lo mejor sería
mandarme al infierno junto con una bala y mi poesía.
Vivía en el manantial de la esperanza
cuando la vida me cosía con agujas de cartón la cara,
todo cambió cuando escribí la canción de mi despedida
y desde entonces añoro cada noche las heridas.
Ayer volví a hablar contigo de tí,
de mí,de cuando lágrimas cayeron en frenesí,
quiero sentir pero el roncar del pasado no me deja
y tengo miedo de despertar recuerdo y moraleja.
Y llegará el invierno, volveremos a vernos,
brindaremos por los retales de la vida en el infierno,
tatuaré estrellas en los bares y el cuaderno
será testigo de las hazañas de nuestro desconcierto.
No volveré a tenerle miedo al fracaso,
cambiaré a la inmortalidad por el carpe diem de mis pasos,
volare raso con las plumas de un ave fénix de tabaco
volveré a pelear cada mañana con el armónico del gallo.
Y entre citas de Sabina y Extremoduro
me confesé a tu amistad y te revelé mi miedo al futuro,
aquel momento fue puro perico para el papel
hoy volví a gritar tu nombre en medio de la sal y la miel.
Ayer volví a hablar con ella de ti y de mí,
de fingir, de cuando encontré una razón para seguir,
de prescindir del perdón de quienes buscan mi declive,
a vivir cuando el corazón estalla para ser libre.
(...)
Faltan partes, y me faltáis vosotros
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