sábado, 29 de noviembre de 2014
Algunos viejos finales que siguen estando ahí (poemas de triste desamor para corazones de triste tierra).
A Nuda.
Voy a escribir el peor poema del mundo
inspirándome en tus ojos,
que por qué el peor poema?
habré de equilibrar
tu perfecta mirada
con la mayor mierda que jamás cree.
y ahora, solo me resbalan
las lágrimas que relatan el estado,
de tu futura ausencia,
del "cada uno con su vida",
cuatro días te vi y cuatro días
fueron suficientes para
darme cuenta de que eras tú,
me equivoqué,
otra vez, otra maldita vez...
Hay días.
Hay días donde parece
que la vida es un mísero poema
en el que las nubes van cerrando
el telón con el mensaje de
"hoy tampoco habrá novedades".
Hay días donde es mejor
no pararse a pensar,
que es mejor esperar en babia
a que los coches paren para
cruzar el paso de cebra.
Hay días donde la botella
y el humo ni siquiera son fieles,
donde la guitarra se niega a cantar.
Pues eso.
Quería escribir
pero estoy triste,
si te soy sincero
no te voy a decir el
nombre de mi pataleta,
no creo que eso tenga
tanta importancia,
no creo que le gustase
enterarse que forma
parte de mi mierda,
al fin y al cabo todos
formamos parte de mi mierda,
pero bueno, eso,
quería escribir
pero estoy triste.
Quisiera querer.
Quisiera haber sabido
que se esconde debajo de las
montañas de tela con las que
cada mañana salías a naufragar,
quisiera saber quererte,
no encuentro un jodido bar,
no encuentro una puta calada
que me cure de mi desleal falta
de afecto,
no encuentro más manojo
de rosas negras que el de mis
versos,
no encuentro nada.
Quisiera haber sabido
acariciarte la lengua por encima
de todo,
quisiera haber sabido
porque sin tenerte me encuentro
tan solo,
quisiera haber aprendido
a ser un niño sin miedo a perder
lo que nunca he perdido...
Pero mejor cada cual
sigue a lo suyo:
yo continuaré desmigando
al tiempo,
y tú,
tú seguro que sales de esta.
Voy a subirme al tejado
a fumar con la luna,
a decirle que quisiera haber
sabido que pude
pero que no supe.
Hoy
Hoy he vuelto
a soñar con ella,
volvíamos a parar el tiempo,
nuestro tiempo,
solo suyo y mío;
era todo tan real,
aquella cama daba nombre a todo
lo que no nos importaba,
yacíamos en las agujas del tiempo,
mis falanges se adentraban
en su rostro perdido,
sus ojos enrojecidos me miraban
mientras hablaban,
mientras gemía;
su cuerpo llamaba
a mis demonios y yo me dejaba llevar,
sus labios me susurraban
pero yo ya no preguntaba más,
hoy he vuelto
a soñar con ella,
era todo tan breve y tan fugaz,
la eternidad en mi subconsciente,
sus pechos en mi lengua;
me daba calor,
yo me declaraba muerto
pues a su lado no hay más vida
que la que podamos crear,
eramos cuerpos sin más rumbo que
nuestra propia mentira;
hoy he vuelto
a soñar con ella,
ni siquiera me pude levantar...
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