lunes, 27 de agosto de 2018

Desde ninguna parte


Estaba escribiendo

así, un día como hoy,

un día de Agosto perdido
o quizás alguien perdido en un día de Agosto.

Acaso hay alguien que no se pierda?

El tiempo ha decidido dar tregua unos días:
lluvia por los campos amarillos y trueno para el cerro,
balcones vacíos y banderas sin público,
brisa en las alturas y luz tenue vestida de gris.

Supongo que escribía sobre eso.

de las ciudades olvidadas,
de los pueblos abandonados,
de las ruinas.





De cuando nos creíamos que el mundo era pequeño,
de cuando se empiezan a ensanchar los márgenes
hasta que descubres que no hay limites y, por lo tanto,
te haces diminuto.
De cuando te das cuenta y
 -objetivamente- no eres nada,
que nada importa.

De cuando la objetividad no es
más que otro parámetro subjetivo que nos tocó vivir.

De cómo me educaron para contar de diez en diez,
de lo de la vida plena y longeva,
de cómo se ahorraron la forma para cubrir su vacío.






martes, 31 de julio de 2018

Últimas horas antes de Agosto


Hay silencios capaces de decir todo,
incluso aquello que más intentamos ocultar.

Hay llantos de alegría
pero es la tristeza la que ondea en su palabra.

Hay hambre que es para siempre
pues no hallaras banquete para ciertos apetitos.

Hay preguntas que no tienen respuesta
y respuestas cuyas preguntas no hemos hecho,
sin embargo, han llegado antes.

Hay lugares a los que tenemos prohibido entrar
y canciones de las que tenemos prohíbido salir.

Hay muros que abren y ventanas que encierran.

Hay jaulas de libertad.

Hay tiempo
porque alguien quiso ponerle nombre al erosionar del agua contra la roca,
porque alguien quiso medir la magia de los mares.

Hay profetas que aniquilan y humanidades que salvan.

Hay caminos que pierden
y laberintos donde encontrarse.

Hay precipicios donde caer
y explanadas para tirarse.

Hay arpegios que enmudecen
y gestos que chirrían en nuestro interior.

Hay gota en la grieta.



sábado, 7 de julio de 2018

+


Petricor, pasa por el marco de la ventana,
inunda  mis poros y dame esperanzas
antes del prófugo sueño encabritado
y carente de inspiración.

No hay problema,
afortunada la mente que disfruta del baile de la creatividad
mientras está despierta,
bendecidas serán sus manos con la ausencia de un dios.

Y es el aroma de la lluvia
el único perfume capaz de transportarme hasta la habitación
con puerta al jardín.

Solo su aliento puede poner en mis ojos
los cristales  por los que patinan las gotas,
pared con pared, hacia el salón de la eternidad.