domingo, 18 de marzo de 2018

Conditio sine qua non


Alguien lo llamó poesía. En algún lugar muy lejano y antiguo en el tiempo alguien decidió guardarlo, resumirlo, atrapar su esencia en una breve pronunciación: poesía. Nos hace ser la distinción en nuestro mundo. La representación más leal de nuestro ser y esencia, de nuestro conflicto interno e innato. La cristalización de nuestra existencia en poco más de dos fonemas. La forma que adquiere nuestra humanidad más desgarradora y hedonista a la vez. La suma de las diferencias y de las interpretaciones que habitan en nuestro cráneo. El alumbramiento en bruto sobre el papel embadurnado. Hecha desde la hermandad, piedra común de civilización en civilización, superviviente de la vejez y del tiempo que hemos creado, pero solo hasta nuestros propios limites.

No hay comentarios:

Publicar un comentario