Noventa y siete
segundos al otro
lado,
allá donde todos miran alguna vez
y donde todos acaban.
Poco más de minuto y medio
mirando desde arriba, con la agradable sensación
de no tener que preocuparse por el saber.
Noventa y siete segundos por lo que podría ser
una vida plasmada en un vago resumen.
Quizás allí abajo se quedaron las preocupaciones,
encerradas bajo un trozo de tierra.
Y son suficientes instantes para darte cuenta
de que en realidad lo único que te queda es esperar
mientras
escuchas la melodía del piano.
Tu rostro, alzado por el asombro,
Noventa y siete segundos.
Nadie nos ha
explicado que
cuando
alcanzas ese momento tus oídos
son los
primeros en refugiarse
bajo las
notas.
House -
97 segundos.
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