Cuerpo tendido al vacío,
colchón al que fui infiel la noche
anterior y otras mil,
las manos quemadas de quien
sabe que ardiente pacto
firmé ayer.
Cuerpo tendido al vértigo,
vértigo en el llano de la noche,
mientras mira por la ventana
a las sirenas de la policía marcarse
un tango,
mientras las farolas alumbran
el pecho destrozado.
Cuerpo tendido al tedio,
al calor de las opiáceas
noches que dejó la bruma
y el rastro del último bus
sin regreso;
podría matar cada estrofa,
puedo repetirlo un millón de
veces,
hasta que mi vida aguante.
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