miércoles, 15 de octubre de 2014

Era de noche y llovía.

"Ellos se rindieron, no sé que les pasó ni que tipo de desidia se aferró a sus manos, pero fue    así. Amigos míos que son como hermanos, compañeros o meros conocidos, se rindieron, dejaron que algo o alguien decidiese por ellos. Razones hay de sobra, está claro, la vida a veces (casi siempre), te da un motivo para rendirte, pero nunca pensé, o mejor dicho, nunca me dejé creer que ellos se rendirían, tenían tantas cosas que mostrar, tenían tanto que decirle al mundo...
Está claro, ellos se rinden, otros no, nosotros no! que cojones, me niego, me niego a darle la razón al tiempo,  me niego a pensar que soy una simple cifra que no puede comerse el mundo. Respeto su opinión, que menos, son parte de mi gente, pero no... yo no lo acepto, no vine para nada, o al menos me muero en el intento de romper esa jodida regla. Sé que tú tampoco te dejaste agarrar por ellos, sé que tú vas a luchar, no hemos nacido en la época equivocada, no hemos vivido en el lugar no correspondido, no hemos sufrido para nada... Vamos a cambiar el mundo, vamos a hacer el genocidio más cruel dentro del olvido, no vamos a tener piedad,  recuerda: la vida es de los que luchan, los que se rinden simplemente son parte de ella."


                Aquella noche comprendí que estábamos tan solos que había que ganar la guerra. 

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