lunes, 28 de julio de 2014
(diario de Gales)
Las cosas mejoran, un día me topé con alguien que vivía un poco más cerca de las nubes, justo encima mi. Desde entonces vivo cada día como si fuera el último, ya me río y empiezo a sentir esto como si fuera un hogar, tampoco volví a sentir tanta oscuridad. Mis compañeros empiezan a ser amigos y me han enseñado la manera de controlar el tiempo a través del pensamiento y del sentimiento, tenemos tatuado el carpe diem en los ojos. Sin embargo, no dejo de echar de menos a mi familia y a mi gente, las tardes en el parque y las largas charlas donde la vida nos golpea y resistimos las veces que haga falta.
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