sin embargo vida mía no tengo tantas alas,
pastillas para coger la cama más tranquila
y polvos para ser más rápida que una bala.
No puedo seguir tu ritmo, me agota,
me dices que me quede y asiento como un idiota,
y brindamos por las notas que componen el réquiem de tu muerte,
porque sabemos que la sobredosis es solo cuestión de suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario